Por qué darte cuenta de que la adolescencia no empieza en la adolescencia sino doce años antes no tiene precio. La forma en la que cultivamos los vínculos, acompañamos emociones y ponemos limites en la etapa de cero a seis es la base de nuestra relacion con nuestras hjos e hijas en la adolescencia. Y después también, siempre.
CRIAR EN CONEXIÓN
Acompañar los primeros años desde el vínculo, los límites y la vida real es posible.
Imagina que…
… empiezas a de verdad comprender lo que hay debajo de una «rabieta»,un “no quiero”, un grito o un “yo sola”, cuando tu peque todavía no tiene recursos para contarlo mejor.
… dejas de vivir los límites como una pelea que rompe el vínculo y empiezas a verlas como una forma de cuidado.
… tienes más claridad, más recursos y un poquito más de calma para acompañar frustración, autonomía, pantallas y tus propios desbordes en el día a día real.
PERO LA REALIDAD SE PARECE MÁS A ESTO:
Te importa muchísimo criar de otra manera, pero cuando la vida real aparece en casa, muchas veces todo lo que sabes se te olvida.
Sabes que no quieres gritar, castigar, amenazar, chantajear ni usar el miedo para que tu peque “haga caso”, pero en el día a día no siempre sabes qué hacer cuando se tira al suelo, pega, llora, grita, dice que no a todo o convierte lavarse los dientes en una negociación de paz.
Hay momentos en los que quieres acompañar lo que siente, pero bastante estás haciendo con intentar sostener lo tuyo: la prisa, el cansancio, la culpa, la carga mental, el sueño acumulado y esa sensación de que cada pequeña rutina puede convertirse en una batalla.
A veces no sabes si tu peque necesita presencia, límite, espacio, juego, palabras, brazos, autonomía o simplemente tiempo, y esa duda constante agota muchísimo.
Lees, escuchas, te formas, guardas ideas, frases y recursos, pero luego llega la vida real y no siempre resulta fácil pasar de la teoría a la práctica.
Y en medio de todo eso aparece una sensación muy incómoda: la de estar intentando hacerlo mejor, pero sin tener todavía una mirada clara que te ayude a entender qué hay debajo de cada rabieta, cada “no quiero”, cada pantalla que cuesta apagar o cada grito que no querías dar.
Y todo esto puede hacerte sentir frustrada, confundida y cansada, porque no quieres sobrevivir a la primera infancia: quieres acompañarla con más comprensión, más calma y más conexión.
¿PIENSAS QUE ESTÁS DANDO TUMBOS Y QUE ESTO PUEDE ESTAR AFECTANDO A TUS HIJOS E HIJAS?
Tranquila. Criar en primera infancia desde el respeto, la consciencia y la conexión es una de las tareas más bonitas y más complejas que existen.
Quizá llevas ya un tiempo intentando hacerlo de otra manera y muchas veces sientes que sí, que vas encontrando el camino, pero de pronto llega una rabieta, una negativa, una pelea por vestirse, una pantalla que hay que apagar o un “yo sola” cuando tenéis que salir en tres minutos, y algo dentro de ti se activa.
Tu cuerpo se tensa. Tu paciencia desaparece. Quieres que eso pare ya.
Y aunque en el fondo sabes que gritar, amenazar, ceder por agotamiento o intentar apagar rápido lo que siente no ayuda, acabas reaccionando como no querías.
Respiras. Intentas recordarte cosas. Te dices que es pequeño, que no lo hace para fastidiarte, que su cerebro todavía está en construcción.
Pero el cuerpo va por delante.
Y, al cabo de unos minutos, te descubres resolviendo desde la urgencia lo que querías acompañar desde la conexión.
Y entonces llega la frustración.
Y la tristeza.
Y muchas veces también la culpa.
Así que es posible que a veces pienses que las herramientas no funcionan o que todo esto de la crianza consciente suena muy bonito, pero luego la vida real va por otro lado. Parece que todo sería más fácil si volvieras al control, a los premios, a los castigos, a los sermones o al “porque lo digo yo”.
Pero no.
No es que no sirva.
No es que no puedas.
Es que necesitas comprensión, orden, práctica y una mirada más profunda para sostener lo que pasa en casa sin perderte dentro.
Respira.
No estás sola.
Y no, no estás llegando tarde.
Hace años, cuando mis hijas eran pequeñas, yo también estaba ahí.
No llegué a Montessori, a la Disciplina Positiva, al apego, a la inteligencia emocional o al neurodesarrollo porque en mi casa todo fluyera maravillosamente y yo pensara: “voy a formarme un poquito más porque me sobra tiempo y calma”.
Ojalá XD.
Llegué porque había días en los que no sabía qué hacer.
Porque quería criar de otra manera, sí, pero en muchas escenas cotidianas me encontraba sin mapa.
Quería acompañar una «rabieta», pero por dentro solo quería que terminara.
Quería poner un límite con cariño, pero lo ponía tarde, mal y con el sistema nervioso en modo alarma.
Quería fomentar autonomía, pero llegábamos tarde.
Quería no gritar, pero gritaba.
Quería no repetir patrones, pero a veces me salían por la boca frases que no había decidido decir.
Y eso duele.
Duele porque amas muchísimo.
Duele porque tienes clarísimo cómo no quieres hacerlo.
Duele porque te esfuerzas, lees, escuchas, intentas, reparas, vuelves… y aun así hay días en los que la crianza consciente parece preciosa en los libros y bastante más difícil en el pasillo de casa.
Con el tiempo entendí algo que me cambió muchísimo la mirada: no solo me costaba acompañar lo que les pasaba a ellas.
También me costaba acompañar lo que eso despertaba en mí.
Su frustración conectaba con mi urgencia.
Su “no” conectaba con mi cansancio.
Su llanto conectaba con mi impotencia.
Su necesidad de autonomía conectaba con mi prisa.
Su desborde conectaba con mi propio desborde.
Y ahí entendí que amar mucho no siempre es suficiente.
Que tener buena intención es importantísimo, claro que sí.
Medallita enorme.
Pero que, cuando falta comprensión, orden y herramientas, muchas veces acabamos reaccionando desde el cansancio, desde la culpa, desde la prisa o desde todo eso que absorbimos sin darnos cuenta.
Poco a poco, con formación, con práctica, con muchas cagadas, con mucha reparación y con mucha vida real, fui encontrando una forma de mirar distinta.
Aprendí a ver el comportamiento como comunicación.
A entender que los límites no tienen que romper el vínculo.
A mirar la autonomía como un proceso, no como una exigencia.
A acompañar rabietas sin vivirlas siempre como una emergencia.
A revisar las pantallas sin convertirlas en enemigas ni en salvavidas permanente.
A entender qué pasaba antes de mis gritos.
Y, sobre todo, a reparar mejor cuando no llegaba.
Porque no, no desaparecieron las escenas intensas.
Claro que no.
Esto no va de vivir en una casa en la que nadie llora, nadie grita, nadie se frustra y todo el mundo se pone los zapatos con una sonrisa.
Qué fantasía más poco humana.
Lo que cambió fue nuestra forma de entender lo que estaba pasando.
Y cuando cambia la mirada, cambian muchas de las respuestas posibles.
Por eso nace este curso.
Porque sé lo que se siente cuando quieres criar desde el respeto, pero te desbordas.
Sé lo que pasa cuando tu peque se tira al suelo, cuando todo es un “no”, cuando apagar la pantalla parece una tragedia, cuando salir de casa se convierte en una misión imposible o cuando te escuchas gritar y piensas: “otra vez”.
Y también sé que no necesitas hacerlo perfecto.
Necesitas comprender mejor.
Necesitas ordenar.
Necesitas practicar.
Necesitas un poquito de compañía.
Así que sí, yo también estuve ahí.
Entre la teoría y el pasillo.
Entre el amor enorme y la falta de mapa.
Entre el grito y la culpa.
Y justo por eso hemos creado Criar en conexión de 0 a 6. Porque sabemos lo que se siente cuando quieres acompañar bien, pero te desbordas. Y sabemos también que, cuando comprendes de verdad las emociones y aprendes a relacionarte con ellas de otra manera, todo cambia.
No solo para tus hijos e hijas. También para ti.
Y decidimos que todo lo que habíamos aprendido en muchos años de teoría y práctica, queríamos compartirlo, queríamos ponérselo fácil a otras familias para que consiguieran la alegría y conexión que tenemos en CASA.
Así que, sí, yo estuve ahí. Entre el grito y la culpa.
Y hoy ya no.
Hoy te hemos resumido 15 años de formación en las 4 semanas que dura el curso, porque sabemos que el tiempo es oro cuando estás dañando el vínculo con tus hijos e hijas. El tiempo es oro cuando se están formando 1 millón de nuevas conexiones neuronales por segundo.
Decirte que somos los futuros recuerdos de nuestros hijos e hijas no es nuevo para ti.
Y si ahora mismo te sientes frustrada porque no tienes claro qué recuerdos estás construyendo cuando hay una rabieta en el suelo del pasillo, una pantalla que cuesta apagar, un límite que no sabes cómo sostener o un grito que no querías dar, quizá ha llegado el momento de parar y mirar con un poquito más de profundidad qué está pasando.
La infancia empieza en casa.
Y muchas veces no es que no ames, no es que no quieras hacerlo bien, no es que no te esfuerces.
Es que criar en primera infancia desde el respeto es muchísimo más complejo de lo que nos contaron.
Puede que lleves tiempo intentando hacerlo de otra manera y que, aun así, haya momentos en los que te veas reaccionando con prisa, tensión, culpa o una sensación enorme de no saber qué hacer.
Y seguramente ya estás dando lo mejor de ti.
Estoy convencida de que tu peque también lo siente.
Pero el esfuerzo, por sí solo, no basta cuando no entiendes del todo qué hay detrás de las emociones, qué función cumple un límite y por qué no «te sale», qué necesita una criatura para desarrollar autonomía o qué se activa en ti justo antes de gritar.
LLEGADOS A ESTE PUNTO TIENES DOS OPCIONES:
Puedes seguir improvisando, acumulando recursos sueltos, frases, ideas y herramientas que a veces ayudan y a veces no, mientras cruzas los dedos para que la próxima vez logres acompañar mejor lo que aparezca en casa.
O puedes empezar a comprender la primera infancia de una manera mucho más profunda, clara y ordenada.
Puedes dejar de ver las rabietas como algo que hay que cortar cuanto antes y empezar a entenderlas como una expresión de un sistema nervioso que todavía está aprendiendo.
Puedes dejar de vivir los límites como una pelea y empezar a usarlos como una forma de cuidado.
Puedes acompañar la autonomía sin exigir de más, sin hacerlo todo tú y sin convertir cada mañana en una gymkana emocional.
Puedes revisar las pantallas sin demonizarlas y sin usarlas como único salvavidas.
Puedes entender qué pasa antes de tu grito, qué puedes hacer cuando todavía estás a tiempo y cómo reparar cuando no has llegado.
Puedes aprender a criar en conexión de una manera diferente, con más comprensión, más claridad y un poquito más de calma, desde hoy.
Y acompañada, no tienes que hacerlo sola.
PUEDES CRIAR EN CONEXIÓN DE 0 A 6 SIN PERDERTE EN LA CULPA, EL GRITO O LA SENSACIÓN DE ESTAR IMPROVISANDO TODO EL RATO
Sabemos por propia experiencia que no es nada fácil.Y también sabemos que lo difícil es más sencillo cuando se hace en compañía. Conocemos una forma de mirar la primera infancia que te ayudará a entender qué necesitáis como familia y cómo llevarlo al día a día, a través de:
Y también sabemos que lo difícil es más sencillo cuando se hace en compañía. Conocemos un sistema que te ayudará a entender qué necesitáis como familia y cómo llevarlo a cabo, a través de:
Reflexiones sobre lo que significa poner límites cuando tu peque todavía no puede sostener del todo la frustración, ni expresar lo que necesita con claridad, ni aceptar un “no” como quien recibe una notificación administrativa. En la sesión 1 veremos límites y autonomía, y empezaremos por una idea que parece sencilla, pero que cambia muchísimo cuando la bajas al pasillo de casa, al baño, al coche o a la hora de salir por la puerta.
No te voy a destripar toda la chicha aquí, pero sí te adelanto algo: los límites no son lo contrario del vínculo. Ni de la libertad. Ni de la autonomía. De hecho, cuando están bien puestos, los límites son una forma de cuidado. Y esto, cuando lo entiendes de verdad, te ayuda muchísimo a dejar de vivir cada “no” como una batalla.
Información para entender qué está pasando de verdad cuando tu peque tiene una rabieta. Spoiler de la sesión 2: la rabieta no es el problema. Doble spoiler: que sea normal no significa que tengas que saber acompañarla sin despeinarte. Triple spoiler: muchas veces lo que más cuesta no es su desborde, sino lo que su desborde despierta en ti.
En esta sesión hablaremos de rabietas y frustración, de qué ocurre en el cerebro y en el cuerpo de una criatura pequeña cuando se desregula, de qué necesita de la persona adulta y de cómo acompañar sin apagar, sin invadir y sin convertir cada explosión emocional en una lucha de poder.
También vamos a mirar las pantallas sin látigo y sin purpurina. Porque decir “las pantallas son malas” no ayuda demasiado cuando son lo único que te permite ducharte, preparar la cena, atender una llamada o simplemente no romperte en dos a las siete de la tarde. En la sesión 3 hablaremos de pantallas y curiosidad, y te adelanto algo importante: muchas veces las pantallas no son el problema, sino una solución rápida a un problema más grande.
Vamos a revisar qué función están cumpliendo en tu casa, cómo poner límites más sostenibles y cómo recuperar poco a poco espacios de juego, exploración, aburrimiento, presencia y curiosidad. Sin demonizar. Sin culpa infinita. Sin pretender que vivas en una casa Waldorf del Pinterest donde nadie necesita diez minutos de Patrulla Canina para sobrevivir.
Y, por supuesto, vamos a hablar de gritos. De los suyos, sí. Pero sobre todo de los tuyos. En la sesión 4 trabajaremos gritos y reparación, porque no vamos a prometerte que no volverás a gritar nunca. No sería honesto y, además, qué presión más absurda.
Lo que sí vamos a hacer es mirar qué pasa antes del grito, qué señales puedes empezar a detectar, qué necesidades tuyas llevan rato haciendo señales con bengalas, qué límites no estaban puestos, qué expectativas estaban pesando demasiado y cómo reparar cuando no has llegado. Spoiler: reparar no es decir “perdón” en automático y seguir igual. Doble spoiler: cuando reparas de verdad, enseñas una de las habilidades más importantes para la vida.
Durante todo el recorrido vamos a ir aterrizando la metodología Educando en Conexión, que integra Disciplina Positiva, Montessori, inteligencia emocional, neurodesarrollo y teoría del apego, pero, sobre todo, vida real. Porque una cosa es entender la teoría y otra muy distinta es aplicarla cuando estás cansada, tienes prisa, el peque no quiere ponerse los zapatos y tú ya has dicho “venga” quince veces en tres tonos diferentes.
No hemos diseñado este curso como un temario bonito.
Lo hemos diseñado como un recorrido breve, concreto y acompañado para mirar con más claridad esos lugares de la primera infancia en los que más fácil es perderse: los límites, las rabietas, la autonomía, las pantallas y los gritos.
BONUS: Si eres de las primeras 20 personas en reservar tu plaza, tendrás también el Kit Emociones Baby, valorado en 17€.
Incluye tarjetas, rueda de emociones, materiales de juego, láminas de acompañamiento emocional, traductor de comportamientos de 0 a 3 años y el webinar “Cómo acompañar emociones”.
Porque criar en conexión va mucho más allá de aprender frases bonitas.
Es mucho más que un conjunto de herramientas.
Con este curso te llevas herramientas, sí. Pero también la base que las sostiene.
Acompañar la primera infancia desde el vínculo, los límites y la vida real es posible.
¿Por qué es diferente este curso?
Primero, la formación es en directo, aunque luego la grabaremos. Esto permite crear unas conexiones mucho más cercanas, te darás cuenta de que tu familia no está sola y que las dificultades que crees que solo hay en tu casa, están en todas.
Criar en Conexión será un curso eminentemente práctico, y eso es diferente a consumir contenido y ya, es un GPS que no solo te ayudará a conducir, sino que en el futuro te ayudará a recalibrar la ruta cuando estés perdido. Cada lección incluye deberes-quereres-preguntas de indagación, en las que descubrirás de dónde nacen tus reacciones para que puedas aceptarlas, y desde ahí, construir relaciones renovadas entre tus hijos e hijas, con ellos y contigo misma.
Este curso forma parte de la metodología Educando en Conexión. Eso significa que no vamos a darte frases bonitas para repetir en modo loro, ni herramientas sueltas que hoy te sirven y mañana no sabes dónde colocar. Vamos a mirar lo que ocurre desde varias lentes: Disciplina Positiva, Montessori, inteligencia emocional, neurodesarrollo y teoría del apego.
Pero, sobre todo, desde la vida real.
Porque una cosa es leer “valida la emoción” y otra muy distinta es estar en el baño, con prisa, con un peque llorando porque no quiere lavarse el pelo y tu sistema nervioso preguntando si se puede dimitir de la maternidad un ratito.
No, ya lo sabes bien si eres parte del alumnado, no vamos a decirte lo que tienes que hacer, suena tentador pero es “pan para hoy y hambre para mañana”.
Vamos a acompañarte a que descubras lo que tú ya sabes que puedes hacer, nosotros tenemos la información de las necesidades de la primera infancia, pero tú tienes la información de las necesidades de tu familia. Vamos a estar contigo, pero no vamos a darte peces, vamos a ayudarte, acompañarte y alentarte para que aprendas a pescar, y dejar de repartir en partes iguales, en lugar de darles el cubo. O incluso, que vengan contigo a pescar.
Vamos a hacer algo más que darte herramientas, vamos a acompañarte en el proceso de entender por qué tus peques hacen lo que hacen, a dejar de ver muchos comportamientos como un problema y a enfocarte en soluciones, para que dejen de necesitar esta rivalidad para hacerse visibles.
Tendrás una tribu en la que sostenerte y todo nuestro acompañamiento. Y te servirá para los nuevos retos. Los peques crecen, la adolescencia llega, y recordarás que te dije: “niños pequeños, problemas pequeños; niños grandes, problemas grandes”. Sí, los retos cambian, pero las bases que sentamos hoy, nos servirán para toda la vida, así que este curso lo podrás revisar siempre que lo necesites porquete va a acompañar de por vida.
Y, realmente, el mejor activo del curso somos nosotros. En mi caso, Bei, porque antes me deregulaba fácilmente con mi primera hija y tuve que desarrollar muchas estrategias porque me junte en siete años con cuatro muchachas intensas en casa, cada día de mi vida. Cada día. Casi cada hora. Y yo, pues soy muy intensa también, las cosas como son. Pero ojo, no pienses que soy perfecta, precisamente voy a compartirte todas y cada una de mis cagadas errores y qué aprendí de ellos, para ahorrarte muchos años de sufrimiento mientras encuentras respuestas. Miguel se va a encargar de la parte de la programación pedagógica, supervisar que todo sea práctico, útil y no me vaya (mucho) por las ramas, así cómo de ofrecer una versión diferente, porque su lógica privada es muy distinta a la mía. Y sobre todo, es cero intenso en una casa de mucha intensidad, así que también os vamos a hablar de calma, sin entrar en meditación y mindfulness.
¿QUÉ INCLUYE?
h
4 clases en directo
Nos veremos en directo durante cuatro sesiones de 90 minutos para trabajar los temas que más suelen remover en la primera infancia:
límites y autonomía,
rabietas y frustración,
pantallas y curiosidad,
gritos y reparación.
6 horas de formación y acompañamiento práctico
*No serán clases para escuchar y ya.
La idea es que puedas entender qué está pasando en casa, ordenar lo que necesitas como familia y llevarte recursos concretos para el día a día real. El de la cocina, el baño, el coche, el parque, el pasillo y el “mamááááá” en bucle.
GRABACIONES DE LAS SESIONES
Para que puedas verlo aunque la vida pase
Si un día te duermes, se te olvida, no puedes venir o justo esa noche tu casa decide hacer performance, tendrás la grabación.
Ojalá puedas venir en directo, porque el calorcito del grupo ayuda mucho.
Pero la vida real forma parte de este curso desde el minuto uno.
GRUPO DE TELEGRAM
Para no hacerlo sola entre sesión y sesión
Tendremos un grupo de Telegram para sostener el proceso, compartir ideas, recordar lo importante y sentir que no eres la única persona a la que le cuesta poner un límite, apagar una pantalla o acompañar una rabieta sin acabar mirando al techo como si allí estuvieran las respuestas.
No será un grupo de ruido infinito, sino un espacio de acompañamiento y conexión.
FORMULARIO DE DUDAS
Para bajar la teoría a tu casa
Entre sesiones podrás dejar tus dudas en un formulario. Las dudas reales.
Las de “esto me ha pasado hoy y no sé si lo he hecho fatal”.
Las de “entiendo la teoría, pero en mi casa se complica”.
Las de “vale, ¿y ahora qué hago con esto?”.
Iremos recogiendo esas preguntas para aterrizar los contenidos y que no se quede en una formación bonita, sino en algo que puedas llevar a tu día a día.
l
1 cuaderno de trabajo (Workbook) en formato PDF editable o listo para imprimir
MATERIALES DE APOYO
Para seguir pensando después del directo
Tendrás materiales sencillos para ayudarte a ordenar ideas, revisar lo que se mueve en casa y recordar lo importante cuando el cansancio, la prisa o la culpa hagan ruido.
Porque muchas veces no necesitamos más información.
Necesitamos poder volver a ella cuando la vida se pone intensa.
BONUS PARA LAS PRIMERAS 20 PERSONAS
Kit Emociones Baby (valorado en 17€)
Las primeras 20 personas que reserven su plaza se llevarán además el Kit Emociones Baby, pensado para acompañar las emociones de 0 a 3 años.
Incluye tarjetas, rueda de emociones, materiales de juego, láminas de acompañamiento emocional, traductor de comportamientos y el webinar “Cómo acompañar emociones”.
Porque empezar a mirar distinto desde el principio cambia muchas cosas.
CRIAR EN CONEXIÓN
Acompañar la primera infancia desde el vínculo, los límites y la vida real es posible.
Olvídate de vivir cada rabieta como una emergencia que tienes que apagar cuanto antes.
¿Cómo quieres que recuerden tus hijos estos años en CASA?
Olvídate de ir improvisando sin saber muy bien qué hacer cuando aparece un “no quiero”, un “yo sola” o un “cinco minutos más”.
¿Qué tipo de refugio quieres ser cuando el mundo se le hace demasiado grande?
Olvídate de sentir que la culpa te paraliza cada vez que gritas, reaccionas en automático cedes por agotamiento o pones un límite tarde y regular.
¿Qué tipo de influencer quieres ser para ellos y ellas? ¿Qué ejemplo quieres dar sobre los errores a tus hijos e hijas?
Olvídate de la versión de ti que sobrevive como puede a cada desborde y dale la bienvenida a una versión más consciente, más clara y más acompañada.
Una versión de ti que entiende mejor lo que hay debajo de cada rabieta, cada límite, cada pantalla que cuesta apagar y cada grito que no querías dar.
Beatriz es docente, consultora en inteligencia emocional(Máster Universidad de Málaga) yguía Montessori(Comunidad infantil y taller, asistente Montessori en Casa de niños y Secundaria), estudiante de tercero del grado en Psicología. Con formación en empresa y RRHH y ex-funcionaria, ahora mismo se dedica al acompañamiento de alumnado de altas capacidades -en la materia de Habilidades sociales- y de personas adultas (profes y familias) desde un ámbito multifactorial desde su experiencia como educadora de Disciplina Positiva y consultora motivacional(EC by Lynn Lott y Agile Courage), facilitadora del Círculo de seguridad,Técnico en neurodesarrollo, Máster Universitario en Secundaria, Máster Universitario en Ludificación y ABJ (Aprendizaje basado en juegos) y la amplia formación en infancia y adolescencia(Gestalt,Psicología individual, Escucha Activa, Comunicación No violenta Mindfulness-MBSR, MSC, Infancia-, acompañamiento en la educación activa,Pikler, Reggio-Emilia, Escuela Bosque, BrainGymy reflejos primarios, entre otros).Es autora de cinco libros y tiene cuatro másteres inacabados desde hace entre 8 y 15 años.
Miguel Ángel es docente en secundaria desde hace 20 años, profesor de Habilidades Sociales en el PEAC (Programa de altas capacidades de la Comunidad de Madrid), padre de familia numerosa (4 niñas de entre 8 y 15 años). Máster en Historia Contemporánea (UAM), Máster en Ludificación (URJC), Máster en Educación inclusiva y DUA (URJC). Es Educador de Disciplina positiva para el aula desde 2016, técnico en neurodesarrollo, asistente Montessori (Primaria y Secundaria) y está formado también en neuropsicoeducación, Gestalt para la infancia y adolescencia, Psicología individual, Apego- Círculo de Seguridad para el aula y la adolescencia, Escuela Bosque, Escucha Activa, Comunicación No violenta, Acompañamiento en la educación activa, Aprendizaje constructivista, Innovación educativa, BrainGym, reflejos primitivos, Experto Universitario en Altas Capacidades y experto en acompañamiento del TDAH, condición que comprende en primera persona. Ponente en ABJ (sobre el uso de juegos de mesa como recurso educativo) y coautor del libro Educar en conexión y de «Geoexplorer» (Instituto Geográfico Nacional)
NONE
¿Quieres ver también nuestra cara B?
Este es nuestro CV oficial, en el figuran -como lo llaman mis hijas – «los papeles», pero realmente no es el que nos representa… Este si:
Nacimos en el 83, el mismo verano y según los médicos casi el mismo día, solo que uno tuvo que nacer antes y otro decidió nacer después, y llevamos haciendo justo lo contrario desde entonces. Y esta polaridad es ya parte de nuestras vidas.
Una siempre ha querido ser profe y otro lo decidió en la universidad y lo hizo justo al terminar. Uno no se acuerda ni de si quería tener hijos y otra quería tener cuatro desde que era pequeña. Uno es muy casero, y el sueño de la otra es vivir en una furgoneta camperizada Uno es forofo de los buenos juegos de mesa y otra es feliz jugando hasta a la brisca. Uno es fan de las buenas películas y otra de todas las películas. Una odia los videojuegos y otro cantar y bailar. Y viceversa. Una adora viajar y conocer culturas nuevas y otro prefiere las emociones fuertes como comer pipas en el jardín.
Como ves, compartimos pocas aficiones, pero las que si compartimos, las gozamos muchísimo (la naturaleza, la lectura, los museos y la historia, pero sobre todo compartir tiempo con las niñas).
Empezamos juntos en el Instituto así que hemos crecido juntos, y esto tiene una cara A muy bonita y una cara B kilométrica, así que entendemos perfectamente lo que es tener dificultades de convivencia en pareja, que quizás piensas que son por tu crianza actual, pero realmente vienen de lo que tú decidiste en tu propia crianza.
De hecho, este curso que estás a punto de hacer nos costó largas discusiones, pero nos quedamos con la satisfacción de los cientos de familias que han pasado por él. No, no somos perfectos pero estamos empezando a ver los errores como oportunidades y queremos que nos acompañes en este camino tú también.
Este curso es nuevo y no tenemos aún reseñas…
… Pero esto es lo que dicen de nuestros otros cursos
w
Ha sido una oportunidad súper clarificadora para entenderme mejor a mí misma y a los que me rodean. Es una suerte poder hacer este camino rodeada de gente que te acoge en los momentos más complicados del camino, y por supuesto con una guía como Bei que hace que cualquier dificultad se vea más fácil y con menos culpa. No me podía imaginar al comenzar que me podría aportarme tanto.
w
¡Un curso precioso y enriquecedor que recomiendo a todo el mundo!!
w
Ha sido una experiencia muy buena, estar en contacto y compartir nuestras propias experiencias ha sido enriquecedor. La verdad es que me he sentido muy acompañada, tanto con Bei como con las compañeras.
w
Un curso con muchísima información práctica, estrategias para todos y conocimiento profundo para poder detectar lo que te funciona a ti y tu familia y poder aplicarlo en tu día a día. A mi me gustó mucho el formato en directo, ya que me cuesta mucho hacer cursos por mi cuenta, sin embargo, si hay un webinar en directo un día X a tal hora me lo tomo como una cita y a menos que sea por causa mayor no falto! Aunque sea con los cascos puestos mientras acompaño a mis hijas en la cama hasta que se duermen. Los deberes me cuestan más, pero ahí es donde está la puesta en práctica. Gracias Bei de nuevo porque aún habiendo hecho muchos cursos y leído libros aprendí muchísimo con este curso y aún hay cosas que se me escaparon y me gustaría repasar.
w
Este curso para mi ha sido unos de los mas completos y bonitos de los cursos de Bei. He aprendido mucho, hemos profundizado en emociones complejas, los juegos han sido un exito total en mi casa, y los cuentos, simplemente maravillosos. Ademas, se crea una comunidad preciosa con la que compartir y con la que aprender. Este curso es una joya.
w
Me han gustado mucho los juegos, una forma muy guay para tratar el tema con mi hijo, que acaba de cumplir 12 años, y el tema de las emociones no captaba mucho su atención. También el tener un espacio seguro en el que compartir experiencias, retos y soluciones. He aprendido mucho de las situaciones que se han expuesto y de cómo las han acompañado las compañeras, de su mirada compasiva. Bueno y todo lo que he descubierto de la emociones y lo que nos vienen a contar, intentar prestar atención para reconocer dónde las siento… Ir conociendo qué es lo que me ayuda a regularme. La playlist y su poder para cambiar el estado de ánimo
w
Me ha encantado. Inicialmente pensaba que sería muy intenso al ser semanal y durar varios meses y sin embargo es lo que ha hecho que se convirtiera en una rutina semanal para crear conexión entre las compañeras e ir avanzando poco a poco. El contenido muy completo, juegos y propuestas muy amenos y dinámicas para ir reflexionando tambien sobre nuestra propia gestión de cada una de las emociones.
w
Un curso increíble, ha sido la excusa perfecta para jugar en familia a la vez que nos conocíamos más a nivel emocional. Muchos recursos, información valiosa y gracias a todo esto muchas conversaciones en familia.
w
El curso de hermanos y sus ejemplos de situaciones reales me ha ayudado mucho porque son situaciones que me pasan a mi y me ayudan a gestionar diferente y ver que le pasa a mas familias
w
Curso precioso donde aprendes a entender tus emociones, mejoras autoconocimoemto, y a entender las emociones de tus hijos.
w
El curso de Emociones en conexión ha sido un antes y un después, he aprendido mucho sobre mí misma, a reconocer emociones, a escucharlas sobre todo las desagradables para ver qué me vienen a decir. Me ha ayudado a conocerme mejor, a saber cómo estar más regulada y así intentar estarlo en los momentos de tensión. La mayor parte lo he tenido que seguir en diferido, pero se generó tan buen ambiente que era como estar allí con las compañeras, de las que he aprendido muchísimo. Estoy muy agradecida a Bei por haber creado el curso y haber preparado tantos juegos que me han ayudado a entender mejor y a poder trasmitírselo mejor a mi hijo. Además ese rato de juego ha creado mucha conexión entre nosotros y nos ha dado pie a conversaciones que nos han hecho conocernos mejor. En resumen, me ha permitido acompañar mejor a mi hijo, a su padre, a mí misma y en general al resto de personas con las que me relacciono.
w
Una manera genial de aprender a conectar con nuestras emociones, en familia y a través del juego
w
Hacer este curso, ha significado reconocimiento interior. Me han hecho muchos clicks en la cabeza. El poder acompañar mejor a mis hijos, emocionalmente, ha sido gratificante, me ha dado paz, ya que muchas veces las cosas son difíciles, y así son, el saber ahora, gracias a Bei, transitarlas, ha hecho que se hable de emociones desde otro punto. Y trabajarlos con juegos y cuentos, ha ayudado a compartir la información con los peques de manera conectada.
w
Ha sido una experiencia muy enriquecedora. Me ha resultado muy inspirador y creo que beneficioso tanto para casa como para mi trabajo.
w
Un curso precioso para aprender, entender, vivir, jugar y disfrutar tus emociones y las de tus hijos/as. Ha sido muy bonito poder compartir momentos personales que me han ayudado a entenderme a mi misma y a mis emociones.
w
Lo que más me ha gustado es la atmósfera que Bei ha conseguido crear. Me parece increíble haber sido capaz de abrirme tanto en los ejercicios de profundización emocional (lo que más me ha gustado y a la vez lo más difícil). Lo que menos es que no ha durado más jajaja.
¿Todavía te lo estás pensando?
Mira, si has llegado hasta aquí, con todas las tareas que sabemos que tienes ahora mismo en tu cabeza, déjanos decirte algo: ahora mismo, tu cerebro está buscando una excusa.
No es mi momento, no puedo invertir este dinero, no tengo tiempo…
Tu cerebro te está cuidando, no quiere gastar energía en algo que es muy costoso (y reflexionar sobre lo que llevas haciendo años y años es además de costosísimo, doloroso) y no quiere añadir ni una tarea más.
Una parte de ti dice “si no hemos salido tan mal, solo con hacerlo un poquito mejor ya es mucho” y otra parte de ti dice “ pero y si pudiéramos salir de la infancia fortalecidos en vez de pasar toda la vida reparando aquello que no hicieron tan mal”.
Cierra los ojos un momento. Pon una mano en tu corazón y otra mano en las tripas. Visualiza qué quieres recordar en 30 años. Visualiza qué tipo de relaciones quieres tener con tus hijos e hijas. Esa relación se está construyendo hoy. Se está construyendo también la relación que tendrán también con sus hijos e hijas, e incluso su pareja.
Si dudas, ojalá puedas escuchar a tus tripas.
Lo sabes bien… si has llegado hasta aquí es porque sabes que Criar en conexión es lo que necesitas como familia.